miércoles, 3 de marzo de 2010

Los terremotos no se pueden predecir, pero se pueden prevenir


¿Por qué se generan los sismos en el mundo? Imaginemos que dividimos un mapamundi en piezas grandes de rompecabezas. La parte superficial de la Tierra, la litosfera, está dividida en 12 piezas llamadas placas tectónicas. Los terremotos se producen en la zona de interacción de estas placas.
Veamos lo que ocurrió en Chile: frente a la costa chileno-peruana está la denominada "Placa de Nazca". Esta placa se está introduciendo por debajo de la Placa Sudamericana (del lado argentino) a una velocidad promedio de 8 a 11 cm por año.
Ahora bien, imaginemos dos manos, una con la palma hacia arriba y la otra con la palma hacia abajo. Supongamos que queremos meter una debajo de la otra: al principio, va a generar frotamiento y no lo va a lograr, y mientras siga haciendo fuerza, seguirá acumulando energía. Hasta que llega un momento en que la placa de abajo se desliza y eso produce una generación de ondas: el terremoto. Se trata de una enorme liberación de energía que se transforma en ondas y se propaga por el interior y la superficie de la Tierra.
Lamentablemente, los sismos son fenómenos naturales incontrolables e impredecibles. Ningún científico del mundo está cerca de poder hacerlo.
Por eso, la única opción que tenemos no es "predecir" sino "prevenir" para que no se repita la catástrofe de Haití.
De hecho, si comparamos el sismo de Chile con el de Haití, el segundo fue mucho más potente pero causó mucho menos daño. ¿La razón? La calidad de las construcciones sismoresistentes que hay en Chile.
Observemos un dato: pasar de un grado a otro en la Escala de Richter significa multiplicar por 33 la cantidad de energía.
Un sismo de magnitud 7 (como el de Haití) libera 33 veces más energía que uno de magnitud 6 (como el de ayer en Salta). Pero la cuenta en uno de escala 8 (como el de Chile) es 33 x 33: es decir, liberó más de mil veces más energía que el de Salta y fue entre 50 y 60 veces más potente que el de Haití. En el de Chile, hablamos de más de un centenar de víctimas fatales; en el de Haití, de unas 300.000.
En Chile ya hubo entre 40 y 50 réplicas, y seguirá habiendo réplicas por meses. Quienes viven en zonas sísmicas conocen el proverbio: "Donde ha temblado, volverá a temblar".

Escrito por Alejandro Giuliano, director del Instituto nacional de Prevención Sísmica de Argentina y publicado en el diario Clarín

Zonacastrofica.com


En el cyber espacio existen sitios que han tratado la temática de la prevención, como Zonacastrofica.com. Trata sobre ecología y medio ambiente, pero, adicionalmente, tiene un lugar especial para la prevención de desastres. Tiene consejos útiles a la hora de enfrentar los imprevistos de la naturaleza.

Vaya a http://www.zonacatastrofica.com/stag/prevencion-terremotos.html

Las experiencias chilenas en prevención de las calamidades naturales


8,8 grados vs 7,3 grados en la escala de Richter; 723 muertos vs 270.000 muertos. El primer grupo de cifras se refiere a los fuertes terremotos ocurridos recientemente en Chile y en Haití, respectivamente; el segundo grupo de cifras son comparaciones entre las víctimas de los dos desastres naturales. ¿Por qué la cifra de muertos en el fuertísimo terremoto en Chile fue mucho menos que el del terremoto en Haití?
Una importante causa reside en que el Gobierno y pueblo de Chile han tomado precauciones y hecho preparativos activos y plenos para enfrentar las calamidades, pues han tejido una poderosa red protectora contra los sismos.
Ante todo, Chile establece claramente la responsabilidad gubernamental en forma de ley y plan estatal.
La Constitución de Chile, siendo ley fundamental del país, estipula claramente la responsabilidad del Gobierno Central en el tratamiento de los incidentes catastróficos. En su Capítulo I dice: Garantizar la seguridad nacional y proteger al pueblo y las familias son deberes del Estado. Al mismo tiempo, la Ley Orgánica de los Gobiernos Regionales de Chile establece que los funcionarios regionales de distintos niveles del país tienen responsabilidad de evitar la producción de emergencias y calamidades y que tras sucedidas éstas, los funcionarios regionales tienen derecho a tomar todo tipo de medidas para enfrentarlas. En 2002, Chile elaboró el “Plan Nacional de Protección Civil”, en el que se estipulan las medidas que deben tomar los gobiernos de distintos niveles en cada una de las etapas para enfrentar las emergencias.
En segundo lugar, el gobierno dirige la prevención y lucha contra los desastres. Es indispensable el papel de dirección gubernamental en el enfrentamiento a las importantes calamidades naturales.
Chile, situado en el cordón sísmico alrededor de la Cuenca del Pacífico, es un país con frecuentes terremotos.
En 1960 se produjo en el centro de Chile un fuerte terremoto de 9,5 grados en la escala de Richter, el más fuerte de los registrados de la humanidad. Tras el desastre, el Gobierno chileno creó la Oficina Nacional de Ayuda de Emergencia a cargo de la coordinación de las labores de socorro, restablecimiento del orden y reconstrucción en las zonas damnificadas. Esta oficina fue continuamente fortalecida. En la actualidad, el Gobierno Central de Chile puede, a través de esta oficina, reaccionar rápidamente a primera hora tras una emergencia para enfrentar los desastres naturales como terremoto, erupción volcánica y maremoto.
El efecto de la dirección gubernamental se manifiesta en diversos aspectos, por ejemplo, la vigilancia y control sobre la calidad de las construcciones. La diseñadora arquitectónica chilena Mónica Jarpa dijo: “Todas las construcciones chilenas tienen que corresponder a las normas gubernamentales muy rigurosas para contrarrestar el efecto de los terremotos.” Esto significa que en las zonas con frecuentes movimientos sísmicos, las construcciones viejas no correspondientes a las exigencias antisísmicas han sido demolidas todas. Además, el Gobierno puede movilizar grandes cantidades de recursos y organizar simulacros nacionales en prevención de los desastres. En 1995, en un simulacro organizado por la Oficina Nacional de Ayuda de Emergencia de Chile participaron 350.000 personas.
En contraste con Chile, la situación política en Haití ha estado agitada durante largo tiempo, las instituciones gubernamentales son insanas y las organizaciones sociales sienten gran escasez de profesionales. Esto ha hecho difícil que el Gobierno haitiano dirija al país en los preparativos contra las calamidades antes de su advenimiento. En tercer lugar, la participación activa de la gente del pueblo.
El factor más crucial en el exitoso enfrentamiento a los desastres naturales es la acción conjunta de todos y cada uno de los individuos de la sociedad.
Según informó el diario británico “The Daily Telegraph”, todos y cada uno de los chilenos pueden decirte que en el momento de un terremoto hay que evitar el peligro debajo de mesas sólidas o del principal marco de puerta de la casa; todos y cada uno saben la ubicación del muro de carga de su residencia, pues el muro de carga es el más difícil de derrumbarse.
La cultura nacional de profunda conciencia contra los desastres naturales necesita por lo menos la acumulación en dos aspectos durante largo tiempo. En primer lugar, la acumulación educacional. A partir de 1977, los estudiantes chilenos participan cada año en tres simulacros antisísmicos. En segundo lugar, la acumulación de lecciones históricas.
Chile tuvo trágicas lecciones en su historia de prevención y enfrentamiento de las calamidades naturales.
En 2005, debido a un falso rumor sobre maremoto, grandes números de habitantes se huyeron de sus hogares en horas de la madrugada, de modo que cuando no había ninguna calamidad natural, hubo un muerto y 17 heridos en medio de la caótica huida. Este tipo de lecciones sangrientas han ayudado a los chilenos a portarse con mayor tranquilidad frente a un desastre.
Desde luego, frente a las calamidades naturales, los preparativos, por más buenos que sean, podrían ser insuficientes. Pero existe una diferencia abismal entre las circunstancias con preparativos y sin ellas: He aquí lo que nos dicen las experiencias de Chile.

Pueblo en Línea

Las lecciones de Chile


El 27 de febrero de 1952, Cuando Ernesto “Che” Guevara no era un mito sino apenas un estudiante de medicina de 23 años que quería recorrer América del Sur en moto, pasó la primera de las que serían tres noches en la sede de los bomberos voluntarios de Los Ángeles, una localidad ubicada 500 kilómetros al sur de Santiago de Chile y 130 kilómetros al sudeste de Concepción. Junto a su amigo Alberto Granado, Guevara llegó a compartir la rutina del cuartel. Es por eso que ante los ojos que ordenan el pasado, escribiría luego en sus “Notas de viaje: diarios de motocicleta”: “No aparece en representación simbólica del pueblo otra cosa que las furiosas llamas de un incendio”. Exactamente 58 años después, en la madrugada de otro 27 de febrero, la ciudad donde hoy viven casi 170.000 sobrevivientes devino ante los ojos la representación simbólica de la desolación.
Como gran parte de la región del Biobío, de la que forma parte, así como en las del Maule y la metropolitana, Los Ángeles se vio sacudida por uno de los cinco sismos (en este caso, un maremoto frente a las costas) más intensos que se registraron en el mundo desde 1900. “Fue horrible: mi casa se movía como un bote”, confía a News-week Gloria Garcés Parra, una estudiante de 20 años.
“Dicen que duró dos minutos, pero a mí me parecieron una eternidad”.
Se desplomaron paredes y tiendas; se agrietaron rutas y avenidas; se resquebrajaron puentes; estallaron vidrieras y ventanas. Más al oeste, olas gigantes arrasaban islas y localidades costeras.
También, a partir de ese momento, se empezaron a esparcir como esquirlas los números del espanto. Hasta el martes 2 de marzo se sabía que había muerto en Los Ángeles una docena de personas, según informó Carabineros, pero se temía que la cifra aumentara con el correr de las horas.
Las víctimas fatales confirmadas en todo Chile ya casi alcanzaban las 800, pero los desaparecidos seguían siendo cientos, si no miles.
Los damnificados eran más de dos millones. Las pérdidas económicas, estimadas, como mínimo, en US$ 30.000 millones. Y en las calles había 17.000 militares que intentaban hacer frente a los saqueos entre los escombros de Concepción y otras ciudades afectadas. “Esto es peor que una película de Spielberg sobre el fin del mundo”, destacó un joven de Talcahuano.

Tomado de Newsweek.

El después de...


- Active el plan de emergencia. Al finalizar el movimiento desaloje con prontitud y en orden la escuela, la casa, el lugar de trabajo o cualquier otro lugar. Acuda al lugar previamente establecido.
- No trate de mover indebidamente a los heridos con fracturas, a no ser que haya peligro de incendio, inundación, etc.
- Si hay pérdidas de agua o gas, cierre las llaves de paso y comuníquelo a la compañía correspondiente.
- No encienda fósforos, mecheros o artefactos de llama abierta, en previsión de que pueda haber escapes de gas.
- Limpie urgentemente el derrame de medicinas, pinturas y otros materiales peligrosos.
- No transite por donde haya vidrios rotos,cables de luz, ni toque objetos metálicos que estén en contacto con los cables.
- No beba agua de recipientes abiertos sin haberla examinado y pasado por coladores o filtros correspondientes.
- No utilice el teléfono indebidamente, ya que se bloquearán las líneas y no será posible su uso para casos realmente urgentes.
- No ande ni circule por los caminos y carreteras paralelas a la playa, ya que después de un terremoto pueden producirse maremotos o tsunamis.
- Infunda la más absoluta confianza y calma a todas cuantas personas tenga a su alrededor.

Fuente: Agencia Nacional de Socorro de Chile

Mantener la calma es clave durante...


- Calma ante todo. Ponga en marcha su plan de emergencia. No corra.
- Apague todo fuego. No utilice ningún tipo de llama (cerilla, encendedor, vela, etc.). Si está cocinando apague la hornilla y protéjase.
- No se acerque ni penetre en los edificios para evitar ser alcanzado por la caída de objetos peligrosos (cristales, cornisas, etc.). Vaya hacia lugares abiertos, no corra y cuidado con el tráfico.
- Si está bajo techo protéjase debajo de una mesa, escritorio, pupitre o cama fuerte. Si estos se desplazan con el movimiento del piso muévase con ellos, recuerde que pueden caer objetos pesados como ladrillos, lámparas, ventiladores, artefactos eléctricos, bibliotecas, etc. Si no hay muebles donde protegerse, ubíquese debajo de una viga, al lado de una columna o en una esquina interna de la edificación.
- Aléjese de ventanas, espejos y puertas de vidrio.
- Procure no separarse de su familia.
- Si está en la calle, aléjese de edificaciones, paredes, postes, árboles, cables eléctricos y otros elementos que puedan caer.
- Si está en un lugar muy concurrido (teatro, cine, estadio, metro, etc.) no se desespere ni corra hacia las puertas, ya que muchas personas se harán daño al intentar salir con pánico.
- Si está en la playa, salga rápidamente del agua y retírese de la orilla a una distancia de por lo menos 300 metros, ya que pueden ocurrir grandes marejadas.
- Los vehículos particulares o de transporte público, deben estacionarse a la orilla de la calle o la carretera, lejos de objetos que puedan caerle. Trate de no detenerse encima ni debajo de un puente. Permanezca dentro del vehículo hasta que finalice el temblor.
- Si se encuentra en una zona montañosa, esté alerta por las rocas y otros materiales que puedan desprenderse.

Fuente: Agencia Nacional de Desastres de Venezuela

¿Qué hacer antes?


- Para la Oficina Nacional de Emergencias de Chile, ONEMI, la primera medida que se debe tomar es un plan de contingencia: cómo reaccionaría uno de manera individual y en conjunto, es decir con la familia en la mayoría de los casos.
- Se deberán solucionar problemas fundamentales, tomando en cuenta que no habrá señal de teléfono. En el caso de una familia, por ejemplo, padre y madre deberían decidir quién retira a los niños del colegio y establecer un lugar para refugiarse.
- A criterio de la ONEMI, se deben establecer los posibles riesgos en el hogar o el lugar de trabajo o de estudios. Estos riesgos deben ser minimizados y ser controlados y reforzados, tales como chimeneas, aleros o balcones, así como instalaciones eléctricas que puedan romperse.
- La Agencia de Defensa Civil de Venezuela, por su parte, sostiene que el individuo o el grupo familiar deben tener a la mano un equipo de primeros auxilios formado básicamente por linternas, radio a pilas, pilas, extintor, mantas, cascos, etc. Además de provisiones en un lugar conocido por los miembros de su familia, con productos como comida enlatada, agua embotellada para tres días al menos, destapador de latas, leche en polvo, cereales y un pito para enviar señales de alarma. Almacenar líquidos inflamables es un riesgo demasiado elevado.
- La radio a baterías es un elemento muy útil, ya que en los momentos de las tragedias como los terremotos son las estaciones radiales las que pueden informar de manera más efectiva.